El Humor y la Risoterapia como atenuantes del dolor crónico

Cada vez la sociedad nos exige una mayor demanda de atención y rapidez para responder a los múltiples estímulos del mundo exterior. Esta demanda excesiva en muchas personas genera ansiedad, estrés y/o depresión, desestabilizando su mundo cognitivo y emocional, originando  enfermedades psicosomáticas, cada vez más sutiles, y todas con un denominador común: el dolor agudo o crónico. La risoterapia y el humor elevan  el estado de ánimo, y por lo tanto la percepción y adaptación al dolor crónico. Aunque, como se verá más adelante, no está exenta de detractores.

La Risoterapia y el Humor como técnicas psicoterapéuticas

Aunque el humor es una de las fortalezas de la Psicología Positiva (Seligman, M. 2002), su aplicación como técnica psicoterapéutica es anterior. Nace en 1976 con el periodista Norman Cousins, cuando publicó un artículo en el New England Journal of Medicine titulado Anatomy of an illness (as perceived by the patient). En este se detallan  los beneficios de la risa en la enfermedad espondilitis anquilosante, la cual padecía, y no le permitía mover las extremidades, produciéndole un dolor constante y violento.

Cuenta que 10 minutos de risa visionando  películas cómicas,  en pocos días, le proporcionaban dos horas de alivio del dolor y movilidad, aunque reducida en las extremidades.

La popularidad  de la risoterapia la propició la película Patch Adams, basada en la vida de Hunter Patch Adams, que fundó en 1971 el Instituto Gesundeit, revolucionando a la comunidad científica y médica con su idea de la medicina, basada en la generosidad, el amor, el afecto y la risa.

Posteriormente, la terapia de la risa generó el binomio humor-risa. De este modo, orientándose hacia la experimentación de las emociones positivas, buscando una medicina preventiva, además de curativa. Actualmente la risoterapia aporta una visión más integral y holística de la medicina. Según Robert Holden, creador de  “The Happiness Project”, es un modo práctico de vivir la vida, amar la vida y reír con la vida juntos” (Holden, R. 1993). Utilizó el término “medicina de la risa” en 1993  para recomendar el poder curativo de la felicidad, el buen humor y la risa.

Hay diferencia entre humor y risa. Mientras que el humor  es una forma de comportamiento humano por el que somos capaces de percibir, apreciar o expresar circunstancias o hechos graciosos, divertidos, incongruentes o absurdos; la risa  es una de las respuestas fisiológicas del humor.

Dolor crónico

La Asociación Internacional Para el Estudio del Dolor (International Association for Study of Pain, IASP, 1994) define el dolor como crónico cuando este permanece de forma constante durante más de tres meses.  Existen dos tipos de dolor crónico: maligno, que se asocia a enfermedades terminales, y benigno o no oncológico (Redondo, B. 1995, Gómez 2006)

El dolor crónico se asocia a un componente psíquico importante, que condiciona en mayor o menor medida conductas de dolor. Es una experiencia sensorial y emocional de desagrado. Además, genera diferentes reacciones emocionales. También se considera una acción que asocia elementos de la experiencia sensorial y un estado afectivo aversivo (García 2004).

Humor y dolor crónico

Norman Cousins propició que muchos profesores de universidades estudiaran los efectos de la risa y el humor en el ser humano, entre ellos William Fry, psiquiatra de la Universidad de Oxford que ha estudiado los efectos de la risa durante más de 25 años, y asegura en uno de sus estudios que “la risa tiene efecto analgésico, generado mediante cinco minutos de risa continua debido a la liberación de endorfinas, cuya acción es similar a las morfinas; y serotonina, cuyos efectos son calmantes”.

Varios son los estudios que relacionan humor con satisfacción vital, mejora en el funcionamiento inmunológico y mayores niveles de salud en general disminución de la percepción de dolor, (Martin, R.A.  2008; Panish, J. 2002).

Risoterapia y dolor crónico

La risa y el humor tienen efectos positivos en la percepción del dolor tanto a nivel psicológico como fisiológico. Se considera una de las terapias complementarias a los fármacos, sin dejar de lado estos últimos. Entre otros, el psicólogo Roberto Brioschi, jefe del departamento de Dolor y medicina Psicosomática de la clínica Bad de Zurzach (Suiza), ofrece tratamientos de terapias conductuales basadas en el humor.

Rafael Maldonado, catedrático de farmacología de la Universidad Pompeu y Fabra y jefe del Grupo de Investigación del Laboratorio de Neurofarmacología – Neurophar, asegura que es fundamental abordar el componente emocional y cognitivo del dolor. En el sistema límbico es donde actúa el humor.

Uno de los efectos  beneficiosos de la  risa  es la segregación de sustancias opioides endógenas: las endorfinas. Estas reducen la sensación dolorosa por su efecto sedante. Según afirma Willibald Ruch, psicólogo investigador de la Universidad de Zúrich, “el humor puede ser utilizado como terapia para controlar el dolor y aumentar el nivel de tolerancia al sufrimiento”.

La risoterapia y el humor no tienen contraindicaciones, aunque se aconseja tener precaución en pacientes con determinados estados de salud, tales como cirugía reciente, cardiopatías o glaucoma. Pero hay quien cree que la Risoterapia y el humor son negativos, ya que pueden menospreciar los síntomas de la enfermedad. Sin embargo, en términos generales, esto no sucede, ya que el “Humor es la máxima expresión de la inteligencia humana”.

 Referencias Bibliográficas

Esteve, R., López, A.E., and Ramírez-Maestre, C. (1999). Evaluación de estrategias de afrontamiento al dolor crónico. Revista de Psicología de la salud, 11, 133–141.

Holden, R. 81993). La risa la mejor medicina. Barcelona: Ediciones Oniro.

Martin R.A. La psicología del humor: un enfoque integrador. Madrid: Orión Ediciones; 2008.

Panish, J. (2002). Life satisfaction in the elderly: The role of sexuality, sense of humor, and health. Dissertation Abstracts International, 63.

Ramírez-Maestre, C., Esteve, R. & López-Martínez, A.E. (2001). Neuroticismo, afrontamiento y dolor crónico. Anales de Psicología, 17, 129-137.

Redondo, B. (1995) El dolor crónico maligno. Revista cubana de oncología, enero-junio, recuperado el 28 de Julio de 2018 de: http://bvs.sld.cu/revistas/onc/vol11_1_95/onc15195.htm

Seligman M. (2002). La auténtica felicidad. Barcelona : Javier Vergara editor.

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