Encontrar pareja y aprender a estar solo

Me gustaría contar en este blog porqué he escrito una novela titulada «Todas mis razones, y otros desastres» hace unos meses . Se trata de una novela en la que he querido mostrar dos caminos hacia el desarrollo personal, que siendo aparentemente contradictorios al final están basados en lo mismo: el amor por uno mismo.

Por un lado, la protagonista a la vez que recuerda su pasado va narrando la gran dificultad que tuvo para encontrar pareja desde su adolescencia hasta la edad adulta, y por otro, cuenta la situación de su momento presente, en el que se enfrenta a la tarea de aprender a vivir sola.

En cuanto al primer tema abordado, el de la incapacidad para encontrar el amor, me gustaría empezar nombrando a una de las principales fuentes de las que bebe la historia que he querido contar: el inmejorable libro de autoayuda «Las mujeres que aman demasiado«, de Robin Norwood. En su contraportada se puede leer lo siguiente:

¿Por qué tantas mujeres se obsesionan con el hombre equivocado, indiferente, adicto al trabajo, al alcohol, a otras mujeres que no les corresponde en el amor?
– ¿Por qué descuidan sus intereses para estar siempre disponibles para él?
– ¿Por qué se sienten vacías sin él, a pesar de que estar a su lado pueda resultar un tormento?

Nos suena esta situación mil veces repetida en nuestras consultas ¿no?

En este libro, Robin Norwood desgrana relaciones de mujeres con infancias claramente traumáticas, con padres maltratadores de distintas maneras, y que llegando a la juventud y edad adulta acaban aferrándose a relaciones cuyo substrato es muy similar a la que tuvieron con sus padres, y con las que intentan, desesperadamente, conseguir otro final (el de ser vistas y amadas) fracasando de manera reiterada en el intento, perpetuando así la idea de no ser dignas de amor.

En la historia que presento en la novela se narra la búsqueda de amor de la protagonista, quien repite una y otra vez un patrón que no le funciona a la hora de elegir pareja, patrón del que no es consciente, ya que parece que cada vez lo intenta con chicos muy diferentes, pero que en el fondo esconden la misma incapacidad de quererla, y ante los cuales se doblega con tal de conseguir su amor. También a lo largo de su vida se va encontrando con otro tipo de hombres a quienes ella no es capaz de querer, a pesar de que para cualquier observador externo, serían precisamente ellos, con los que podría encontrar lo que tanto busca.

Por lo tanto, en esta historia se muestra el conocido principio de la compulsión a la repetición acuñado por Sigmund Freud, y más tarde observado de manera reiterada por muchos otros psicólogos y autores, como puede ser Pierre Janet, que en 1889 decía que las personas traumatizadas tienden a reaccionar a los recuerdos del pasado iniciando acciones físicas que en su día fueron apropiadas, pero que en el presente han dejado de ser funcionales. “Los pacientes traumatizados prosiguen la acción, o más bien el intento de actuar, que se inició cuando sucedieron los hechos, y se agotan en ellos mismos en ese eterno recomenzar”.

Lo que ocurre es que, aunque efectivamente, tal y como explica Robin Norwood, un porcentaje muy alto de personas que acuden a nuestras consultas por problemas en sus relaciones han sufrido situaciones realmente traumáticas en su edad temprana, también nos encontramos con el otro tanto por ciento: ese que dice no haber sufrido ningún trauma claro en la infancia, y que sin embargo tiene gran dificultad para crear vínculos sanos en la edad adulta.

Esto nos lleva a rebuscar y a afinar el olfato para encontrar qué ocurrió con ese niño o esa niña, que dice haber tenido una vida “normal”, pero que esconde en su experiencia vital situaciones en las que el miedo al abandono y al rechazo pudo ser sutil… y aplastante, y lo que es peor: difícil de desenmascarar.

Por eso creo que en estos casos sería bueno echar mano de los trastornos en el apego definido por Bowlby y operativizado por Mary Ainsworth (Ainsworth y Bell, 1970), concepto que puede ayudar bastante a entender porqué hay personas que tienen conductas de repetición en un intento de reparar algo que está “roto”.

LeDoux (2015), habla de la consciencia como algo subjetivo y muy personal, que no sólo es mental, sino también emocional y física, y tal y como él explica, no somos conscientes de muchos de nuestros estados mentales, por lo tanto, hay situaciones traumáticas que pueden no haberse identificado de esta manera por innumerables razones, y es a este punto al que he querido llegar con este relato, aunque LeDoux se refería de nuevo a situaciones más intensas que se asumen como “normales”, y por ello quizá la pregunta sea la siguiente: ¿No ser visto es “traumatizante”?

Es cierto que en la novela que presento no se habla explícitamente de los primeros años de vida de la protagonista, pero se dejan ver retazos del tipo de vínculo que se ha podido establecer desde la personalidad de los padres, y de una infancia en una familia aparentemente “funcional”, (con una temática más cruda de fondo no podría haber escrito una novela con el tono ligero y casi humorístico que quería) dejando a la imaginación de un lector, que siendo psicólogo irá necesariamente más allá, una sensación de abandono infantil para poder justificar una historia en la que un desconocimiento de lo que puede ser un vínculo seguro lleva a la protagonista a la situación de no ser capaz de querer, ni ser querida.

En cuanto a la segunda trama, la protagonista a su vez se ve forzada a vivir una historia de gestión de un duelo, pasando por las distintas etapas que suelen aparecer en estos casos. Así se va mostrando la negación, los sentimientos de extrañeza, la ira, la tristeza, la aceptación… de manera que el lector está por un lado deseando que sea capaz de enamorarse de alguien que le merezca la pena, y a la vez, que por fin sea capaz de disfrutar de la vida por sí misma.

Referencias bibliográficas

  • Ainsworth, M.D. y Bell, S.M. (1970). Apego, exploración y separación, ilustrados a través de la conducta de niños de un año en una situación extraña. En J. Delval (Comp.), Lecturas de psicología del niño, (Vol. 1). Madrid: Alianza.Norwood, Robin (1985) Las mujeres que aman demasiado. Barcelona: Ediciones B.
  • Cardona Patau, Ana  (2018). Todas mis razones, y otros desastres. [s.l.]: Amazon
  • Freud, Sigmund. (1983). Más allá del principio de placer. En  Freud, Sigmund, Obras Completas (pp. 299-378). Madrid: Biblioteca Nueva.
  • LeDoux, J. (2015). Anxious. Using the brain to understand and treat fear and anxiety. New York: Penguin Random House.

 

Ana Cardona Patau
Psicóloga colegiada M- 15.873

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