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Consejos de autocuidado para profesionales sanitarios: cómo ayudarnos a mantener un buen ajuste emocional


26/03/2020 | COMUNICACIÓN
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En las crisis sanitarias como la que vivimos con el COVID-19 es necesario que nos responsabilicemos de un cuidado apropiado de nosotros mismos como profesionales expuestos a una situación de gran incertidumbre y estrés.

Toda situación crítica está cargada de estrés, el cual se divide en distintos tipos. Desde el conocido eutrés, al estrés acumulativo, el estrés disfuncional y el estrés por un incidente crítico.

Conocemos que un brote epidémico conlleva dificultades de atención médica y sanitaria por lo que para afrontarlo de una manera adecuada y no sucumbir a la extenuación debemos poner especial atención a nuestras necesidades emocionales. Cuidarse a sí mismo y ayudar a otros a autocuidarse nos ayuda a sostener una buena disposición anímica para ayudar a los demás.

Los estresores ocupacionales serán los que afectarán más a los profesionales de urgencias y sanitarios por el tipo de tareas que realizan como atender, cuidar y curar bajo situaciones de desbordamiento y afectación a las personas afectadas por coronavirus.

Los estresores más comunes son:

1. Presiones de tiempo, especialmente cuando está en juego la vida de la persona.

2. Responsabilidad sobrecargada, demandas físicas, demandas mentales, demandas emocionales.

3. Áreas de trabajo de alta presión: como son las áreas de triage.

4. Recursos limitados.

Otras situaciones estresantes que debemos gestionar son: el riesgo de infección, la exposición continuada a escenas  de sufrimiento intenso, gran  estrés en zonas de atención directa, proporcionar apoyo y confort emocional a enfermos y familiares, dilemas éticos y morales que obligan a tomar decisiones complejas.

Por ello, resulta imprescindible entrenarse en identificar las señales de estrés que se expresan el ámbito físico, emocional, cognitivo y conductual:

REACCIONES FÍSICAS

Son a menudo los primeros en surgir en una situación de estrés aguado:

• Aumento del ritmo cardiaco, respiratorio y presión sanguínea.

• Nauseas, trastornos digestivos, diarrea y pérdida de apetito.

• Sudores o escalofríos.

• Temblores musculares.

• Insomnio.

REACCIONES CONDUCTUALES Y COMPORTAMENTALES

• Aislamiento de la familia o amigos porque creen que no les van a entender o porque quieren protegerles de algunos aspectos de su trabajo.

• Incremento del uso del alcohol, tabaco.

• Hiperactividad.

• Incapacidad para descansar.

• Periodos de llanto.

REACCIONES COGNITIVAS

• Flashback.

• Sueños  recurrentes sobre lo ocurrido u otros sueños traumáticos.

• Confusión, problemas de concentración.

• Desorientación.

• Pensamientos negativos o intrusivos respecto al suceso y a sí mismo (ideación suicida).

• Lentitud del pensamiento.

• Amnesia retrógrada y selectiva.

REACCIONES EMOCIONALES

• Fuerte identificación con las víctimas.

• Tristeza, cambios de humor, depresión.

• Apatía, preocupación por la salud de los demás.

• Sentimientos de impotencia, vulnerabilidad, inadecuación.

• Anestesia afectiva.

• Miedo a perder el control.

• Irritabilidad, agresividad.

ESTRATEGIAS DE INTERVENCION Y MENSAJES A TRASMITIR A TRABAJADORES SANITARIOS

• Sentirte estresado es una experiencia que tú y muchos de tus compañeros/as probablemente estéis experimentando, de hecho, es natural a la situación excepcional que atravesamos. Puedes llegar a sentir que no estás haciendo un trabajo suficientemente bueno, o que existe una gran demanda sobre ti. Estás

sometido también a nuevas presiones adicionales que incluyen la necesidad de seguir estrictos protocolos de seguridad y autoprotección.

• El estrés y los sentimientos asociados a él, no significan que no puedas realizar tu trabajo o que eres débil, aunque haya momentos en los que te sientas así.

De hecho, puede haber un estrés útil, aquel que te permite seguir adelante con tu trabajo y te proporciona un sentido de propósito.

• Por ello es importante cuidar de tu bienestar emocional tanto como de tu salud física. Así que no olvides desarrollar adecuadas estrategias de afrontamiento:

1. Cuida de tus necesidades básicas

• Come alimentos suficientes y saludables, bebe agua y programa una rutina de ejercicio en casa.

• Evita usar tabaco, alcohol u otras drogas. A largo plazo, empeoran tu bienestar físico y mental.

• Descansa dentro y fuera del trabajo:

a) Dentro

Recuerda hacer pausas. La pausa, aunque sea sólo un minuto en que puedes hacer una respiración, o un sencillo estiramiento, o un movimiento consciente. Observa cómo estás y procede.

Si estás muy cansado sal del espacio de crisis. Esto nos ayuda a cultivar  espacios internos para recuperar el sosiego y la serenidad, como un refugio interno dentro de la tormenta.

b) Fuera

Programa una rutina fuera del trabajo que te permita realizar actividades placenteras acordes a la situación de confinamiento.

Permítete pasar buenos momentos y lee un libro que te guste, habla con tus amigos, series, o películas, etc.

2. Limita  tu exposición a los medios de comunicación

Tu mente también necesita un descanso para estar tranquila. Esto no significa que no te mantengas informado, pero se tú quien decide cuándo y usa canales oficiales.

3. Entrénate en identificar tus emociones y sensaciones

Te ayudará a buscar mecanismos de autorregulación emocional:

• Ventila tus emociones.

• Acepta lo que en ese momento estás sintiendo. Es comprensible sentir ansiedad, miedo o tristeza. Acepta las emociones que surjan, no hay nada malo, simplemente eres persona.

• Acepta tus limitaciones y las de los demás.

• Evita sentimientos de culpa torturantes y se constructivo al revisar tus decisiones.

• Identifica que estrategias pusiste en marcha para superar situaciones pasadas.

4. Mantente conectado con tus familiares y seres queridos. Permítete espacios de comunicación y gratificación. Son lugares de sostén mutuo fuera del sistema de salud. Si fuera necesario usa dispositivos digitales como una forma de seguir conectado.

5. Acude a tus colegas, tu jefe u otras personas de confianza para obtener apoyo social; tus compañeros/as pueden estar teniendo experiencias similares a las tuyas y pueden entenderte y ayudarte.

 

6. Reconoce y valora cada día qué cosas has hecho bien tanto en el trabajo como fuera de él. Y, agradécete EL SERVICIO que estás prestando.

Es posible que este escenario sea único y sin precedentes para ti, especialmente si no has estado involucrado/a en situaciones similares. Aún así, recuerda y emplea las estrategias te resultaron útiles en el pasado para manejar los momentos de estrés. Las estrategias para aliviar el estrés son las mismas incluso si cambia el escenario.

Si los niveles de estrés empeoran y te sientes abrumado/a, no te culpes. Todos experimentamos estrés y lo afrontamos de distintas maneras. Además, comprende que las presiones actuales y pasadas de tu vida personal podrían estar afectando a tu bienestar emocional en tu desempeño diario.

Podrías observar cambios en tu forma de trabajar. Tu estado anímico podría sufrir variaciones como una mayor irritabilidad, sentirte deprimido o ansioso/a; o bien, exhausto crónicamente, incluso podría resultarte  más difícil relajarte durante los periodos de descanso. Asimismo, también podrían aparecer molestias físicas inexplicables como dolor corporal o el de estómago.

Mantente vigilante si aparece alguno de los síntomas arriba descritos.

El estrés prolongado puede afectar a tu bienestar mental y capacidad de trabajo, incluso continuar, aunque el brote epidémico haya mejorado.

Si observas que tus niveles de estrés se vuelven desbordantes, acude a tu jefe o a la persona adecuada para asegurarte de contar con el apoyo adecuado.

 

Consejos de autocuidado para profesionales sanitarios: cómo ayudarnos a mantener un buen ajuste emocional







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