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A Fondo: PSICOLOGÍA PERINATAL: Promover la salud mental desde los inicios


04/08/2016 | COMUNICACIÓN
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La Psicología Perinatal es un ámbito de especialización de la Psicología que abarca la etapa que va desde la irrupción del deseo de tener un hijo/a, pasando por la preconcepción, la concepción, el embarazo, el parto-nacimiento, el puerperio, y culmina durante la crianza temprana, promoviendo la salud psíquica familiar, de la pareja, de la madre -o quien realiza su función- y del bebé.

Se trata de un momento de crisis vital por el gran impacto emocional para los adultos implicados cuyas consecuencias son fundamentales para la salud mental del bebé que nace y que repercutirán a lo largo de toda su vida.

Una serie de acontecimientos rodean esta etapa haciéndola especialmente vulnerable y reclamando una particular mirada desde la Psicología. Nos referimos a la doble mirada, que es aquella que apunta no solo al bebé, a la madre o al sistema familiar, sino que ha de tomar en cuenta a todos los actores que participan del nacimiento de una nueva vida.

Cada vez hay más evidencia de la enorme importancia que tienen los primeros años de vida para constituirse como una persona psíquicamente sana. Los profesionales de la Psicología Perinatal investigamos y nos formamos para conocer todos los aspectos involucrados en este maravilloso proceso de convertirnos en seres humanos. Es por tanto imprescindible hacer un recorrido profundo de los intensos desarrollos fisiológicos y psíquicos que los bebés tienen por delante desde que son concebidos hasta sus primeros tres primeros años de vida. Debemos atender a los aspectos emocionales de esta etapa sin perder de vista los hitos evolutivos que acompañan a un crecimiento saludable y hacer una revisión exhaustiva de los puntos claves a valorar cuando este proceso no se desarrolla según lo esperado, así como sus posibles consecuencias.

Sin embargo, no podemos estudiar estos primerísimos tiempos sin tomar en consideración la dependencia psíquica y biológica del bebé respecto de sus progenitores, en especial de la madre, lo que viene a reflejarse en la célebre afirmación de Donald Winicott: «El bebé no existe». No existe jamás por sí mismo, sino siempre y esencialmente como parte integrante de una relación. Esta realidad nos lleva a la necesidad de investigar y formarnos, a su vez, sobre cuestiones que atañen al género femenino, vivencias que transcurren en el cuerpo y en el aparato psíquico de las mujeres.

La maternidad constituye un fenómeno de dimensiones múltiples, que históricamente se ha vinculado con la identidad de las mujeres, asignándoles un lugar y un papel social importante en el mantenimiento, reproducción y transformación del orden social, en la transmisión de valores y creencias dentro de la institución familiar y, por otro lado, es una experiencia que condiciona profundamente la construcción de la subjetividad de cada mujer.

Las transformaciones socioculturales han generado fisuras y quiebres en la representación hegemónica de la mujer-madre. La apropiación de otras prácticas fuera del ámbito doméstico, la coexistencia de representaciones sociales que ya no definen a la mujer por la maternidad, junto con otras más tradicionales, producen cambios en el posicionamiento subjetivo frente a la maternidad, desde el cual se toman decisiones como la planificación de la concepción o la interrupción de un embarazo. Dentro del imaginario social suele entenderse que un embarazo involuntario lleva a una interrupción voluntaria. Sin embargo, sabemos que puede dar lugar también a una maternidad deseada, de ahí la fundamental importancia de la presencia de un profesional de la salud mental en el acompañamiento frente a la toma de decisión.

En este mismo sentido, se pone de manifiesto la vital importancia del cuidado de la salud emocional de la madre durante el embarazo, así como en el momento del parto y en los primeros momentos tras el nacimiento del bebé, tomando como eje promover el establecimiento del vínculo afectivo madre-bebé. Dichos cuidados no están suficientemente contemplados por el actual sistema sanitario, a falta de la presencia de la figura del psicólogo perinatal en los hospitales y centros de salud, lo que ha favorecido el desencadenamiento de trastornos perinatales de entre los cuales la depresión posparto sería paradigmático por su elevada incidencia. Habiendo evidencia clara de una morbilidad psiquiátrica significativa asociada al nacimiento de un hijo y de que en el posparto hay un riesgo mayor que en otros períodos de la vida de una mujer de sufrir una descompensación psicótica o un trastorno depresivo mayor, el papel de nuestra profesión toma cada vez una mayor relevancia.

Una mención especial merece el acompañamiento en el duelo, otro aspecto específico de la disciplina cuya elevada frecuencia no rebaja su gran repercusión emocional. Los adelantos médicos y tecnológicos han reducido en gran medida los índices de mortalidad infantil, sin embargo aún es frecuente que mueran bebés durante el embarazo, al nacer o a los pocos días o meses. La pérdida perinatal puede tener efectos devastadores en la salud mental de la mujer, de su pareja y de los hijos/as ya nacidos o por nacer.

Es, por tanto, muy importante tener en cuenta que en cada circunstancia que rodea al nacimiento se producirán ciertas manifestaciones que son habituales y otras que pueden ser una señal de alarma, por lo que es fundamental no patologizar, así como detectar, diagnosticar y tratar precozmente cualquier tipo de trastorno. Para ello es necesario valorar las experiencias previas, saber si el embarazo ha sido planificado, tener en cuenta el momento de la concepción, si es fruto de técnicas de fertilización, los diversos factores de riesgo, los aspectos de la personalidad, culturales y religiosos, entre otros, a fin de realizar un diagnóstico diferencial y diseñar una estrategia terapéutica acorde a la necesidad de cada mujer, de cada niño/a y de cada familia. De lo que se trata en definitiva en este proceso es de acompañarles y escuchar su historia singular.

Grupo de trabajo de Psicología Perinatal del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid 

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